astrología
Septiembre 15, 2026
Tauro
Paciencia para satisfacer el deseo, obstinación…
Tauro es el segundo signo de la rueda zodiacal, su elemento es la tierra, su
modalidad es fija y el planeta que lo rige es Venus. Esta energía simboliza la sensorialidad. Se conecta con el momento de la estación en donde todo está floreciendo, en donde se exalta la vida, el color y la magnificencia de la tierra.
Como dice Teresa Andreu, si Aries tiene que ver con nacer, Tauro tiene que ver con nutrir; el infante que demanda leche es el adulto que sigue demandando la satisfacción de sus deseos, ya no para subsistir sino para poseer, disfrutar, y a veces retener. Vamos a ver el mito de Minos, rey de Creta, para acercarnos a algunas imágenes que nos ayuden a comprender a Tauro en la intensidad de sus pasiones y la sagacidad que puede emplear, consciente o inconscientemente para satisfacerlas. La fuerza del deseo que libera y asienta la vida, puede ser la fuerza del deseo que atrape a la consciencia en un laberinto sin salida, y el método para discernir es el amor.
Mito para Tauro
Cuando el rey de Creta murió, uno de los hijos llamados Minos, luchó con el resto de sus hermanos para quedarse con el trono; para ello oró al dios Poseidón pidiéndole que le enviara un toro marítimo que lo autorizara como rey,
prometiéndole que cuando fuera el momento le ofrecería de vuelta el toro como muestra de sumisión y agradecimiento; Poseidón otorgó el toro, pero cuando Minos iba a devolverlo, le vio tan hermoso que lo cambió por otro, y como los dioses odian la mentira, Poseidón se enfureció y mandó una maldición sobre Pasifae, esposa de Minos, haciendo que ésta se enamorara apasionada y locamente del toro. Pasifae tomada por su deseo, llamó a dédalo, arquitecto del reino y le pidió que construyera un traje que semejara un toro para ella ponérselo y poder unirse sexualmente al animal.
De esta unión nació el Minotauro, un ser con cabeza de toro y cuerpo humano; como Minos sabía que había desobedecido a un dios, aceptó este castigo y encerró al minotauro en un laberinto sin salida construido también por dédalo el arquitecto.
El monstruo era alimentado por jóvenes atenienses exigidos en sacrificio por Minos, ya que esta tierra estaba sometida a su reinado. Un día, Teseo, héroe de Atenas, se ofreció como alimento para el para el minotauro, decidido en realidad a
luchar con él para acabar con el suplicio. Cuando llegó a Creta, Ariadna, una de las hijas de Minos, se enamoró de él y se comprometió a ayudarle si a cambio se casaba con ella; Teseo aceptó y Ariadna le entregó un hilo que debía
desenredar por todo el laberinto para poder volver después sobre sus pasos y salir vivo. Gracias al amor y la ayuda de Ariadna, Teseo pudo vencer al minotauro y ganar reconocimiento. Marcharon juntos hacia Atenas, pero en el camino, Teseo la abandonó, y Poseidón, señor de los océanos la acogió y cuidó
de ella.
Los instintos requieren refinamiento y autoconciencia
Ariadna representa un amor que fue desestimado, confundiéndolo solo con un medio para llegar a un objetivo; Teseo representa todo el valor y el coraje que se necesitaba para conseguir algo, pero también el riesgo de dejar en el camino lo esencial sólo en aras de ganancias temporales. Todos aquí tuvieron deseos, se enfocaron en satisfacerlos, disfrutaron su momento y fueron creativos y audaces en esa misión, pero de alguna manera olvidaron asuntos claves, como por ejemplo, que el poder no es estático ni se usa con fines egoístas, como en el caso de Minos; o que los instintos requieren refinamiento y autoconciencia, como en el caso de Pasifae; y que el amor es la única fuerza capaz de acabar con el suplicio y el atrapamiento que producen los deseos caprichosos, inconscientes y monstruosos, pero a veces olvidamos este detalle y nos creemos dueños de toda la fuerza y el orgullo, como en el caso de Teseo.
Las pruebas en Tauro siempre tendrán que ver con el uso justo que logre hacerse de la materia; aquí la conciencia se está iluminando en función de lo concreto, lo corporal, lo sensorial y el poder de poseer, pero al mismo tiempo existe el recordatorio constante del desapego, la ciclicidad y la justa proporción. Una cosa es la creatividad, la pasión y el empeño puestos en subsistir, asentarse y disfrutar la materia, y otra cosa es que dicho impulso natural se pervierta y se convierta en artimañas utilizadas para retener,
acaparar y emplear el poder con fines egoístas, hedonistas y desobedientes.
Ese toro que respaldó a Minos en su reinado debía ser retornado a Poseidón a su debido tiempo, y el pretendido engaño hacia al dios, desató un desborde tal que nadie salió invicto en la historia.
Existe un precioso misterio que nos invita primero a arraigarnos, disfrutar,
crear y experimentar la vida con los cinco sentidos, para luego devolver la
experiencia creada y embellecida por la conciencia de un amor que nos enseña a estar presentes con todo el esplendor y todo el desapego; quizás por eso es tan poderoso, porque es un instante de gloria y placer que de ser permanente nos volvería egoístas, caprichosos y monstruosos.
Te dejo esta pregunta para conectar con la energía de Tauro
¿Si tuvieras que elegir seis cosas o placeres estrictamente esenciales para sentir estabilidad y plenitud en tu vida, cuáles serían?
Recuerda que en muchas ocasiones creemos desear algo con mucha fuerza; y, sin embargo, al detenernos, es posible que nos demos cuenta que sólo es un capricho, y que podríamos prescindir de ello, sobre todo, si en conseguirlo y sostenerlo se nos va tanta vida, tanta energía y tanta presencia.
– Luz Aneira
