astrología
Septiembre 28 , 2026
Géminis
Géminis es el tercer signo de la rueda zodiacal, su elemento es el aire, su
modalidad es mutable y el planeta que lo rige es Mercurio.
Me gusta acercarme a Géminis por dos vías de comprensión:
Una es aquella que guarda relación con el lenguaje, ese empezar a nombrar con asombro las cosas que nos rodean, ese poder empezar a estructurar el entorno a partir de palabras; aquí nos mueve la curiosidad por aprender cómo se llama esto y aquello; son las primeras etapas del habla, en donde todavía no hay carga emocional ni moral frente a la información, sólo un descubrir que las cosas tienen nombre.
La otra vía para acercarse a este signo es la del intercambio y el juego. Si en Tauro el foco era el deseo y la cobertura material, en Géminis nace el espacio del hermano, ese empezar a mirar al otro, como paso necesario para abrirse y experimentar lo que sólo es posible si hay alguien más. Así, lenguaje e intercambio se conectan en la experiencia geminiana. Vamos aprendiendo a comunicarnos para intentar aprehender el entorno y tejer relación con otro; sin embargo, en esta primera instancia creemos que el otro es un igual, todavía no somos conscientes de la diferencia y eso a veces se convierte en duda y desconfianza con lo que existe más allá de nosotros o de lo que no podemos
racionalizar y nombrar.
Mito de Zeto y Anfión, dos gemelos heroicos, cada uno con su propia destreza:
Zeto y Anfión eran hijos del dios Zeus y de Antíope, princesa de Tebas. Cuando Antíope estaba embarazada de los gemelos, fue engañada y expulsada del reino de Tebas por su tío Lico, un tirano sediento de poder. Los gemelos nacieron y su madre les crio hablándoles siempre del reino perdido; con el tiempo, los niños iban mostrando cualidades sobrehumanas, Zeto con una fuerza física exorbitante, Anfión con una destreza mágica en el toque de la lira, que hacía que las piedras se levantaran y danzaran al ritmo de su melodía. De niños, Zeto bromeaba con su hermano presumiendo la fuerza física y desmeritando la magia musical; sin embargo, cuando crecieron, tuvieron que unir sus habilidades para recuperar Tebas y devolver el honor a su madre. Se cuenta que, en la batalla, mientras Zeto peleaba con su ejército, Anfión tocaba la lira haciendo que el suelo de Tebas temblara para despistar a los tiranos de Lico. Así, la
destreza física y táctica, unidas al misterio de la lira, devolvieron el honor a una familia y la libertad a una nación.
No todo puede ser explicado…
Géminis abre a la mente, al lenguaje y al encuentro con el otro. Como Zeto y Anfión, son muchas las historias de gemelos y dualidad para comprender este espacio de conciencia. Estos hermanos fueron niños inocentes descubriéndose el uno al otro en el juego y el compartir; algunas veces se valoró más la fuerza del uno por encima de la magia del otro, pero luego, sólo su unión haría posible la restitución de un reino.
El aprendizaje en este signo zodiacal siempre tendrá que ver con aceptar la dualidad, primero porque en el ejercicio mental de ir tomando lenguaje vamos comprendiendo que no todo puede ser explicado, racionalizado, conceptualizado; y segundo, porque en la interacción que vamos tejiendo con el otro, vamos aceptando la diferencia como una parte constitutiva de lo humano.
Te comparto estas dos preguntas para rastrear lo geminiano en ti:
¿Aceptas que en la vida siempre habrá algo misterioso y que todo no puede ser explicado por la razón?
¿Cómo vives la dualidad en ti; es decir, qué tanto reconoces que a veces la parte sensible, irracional o sutil es la que puede resolver algo en la existencia?
