Astrología
Octubre 11, 2026
CÁNCER
«Todo lo que nos acoge y nos cuida también puede poseernos y destruirnos», Teresa Andreu.
Cáncer es el cuarto signo de la rueda zodiacal, su elemento es el agua, su modalidad es cardinal y el planeta que lo rige es la Luna.
Cáncer hace alusión al mundo uterino, la fuente materna, las aguas primigenias a través de las cuales tomamos cuerpo, sangre, memoria, humanidad. Sentir este signo, es resonar con el recuerdo primigenio del hogar, esa fuente que nos dio vida, nos sostuvo y atendió de primera mano nuestra vulnerabilidad infantil. El trabajo en Cáncer consiste en entrar al mundo del instinto inconsciente para poder encarnarlo y reconocer en ello, tanto la fuente creativa y protectora, como la tendencia atrapante y destructiva, inherentes a la condición humana.
La búsqueda de un hogar celestial y perfecto
Es sabido que en cada uno de nosotros habita un deseo ancestral de volver al claustro materno que nos daba protección. La madre, la familia, la matria –
patria, son meras proyecciones de la búsqueda de un hogar celestial y perfecto al que alguna vez pertenecimos y evocamos a través del vientre materno; no obstante, una vez hemos nacido, una vez hemos sido paridos, nuestra dependencia y vulnerabilidad serán el punto de partida para decidir si vamos a navegar las aguas permaneciendo en un estado infantil de añoranza, o si vamos a embarcarnos en el descubrimiento de cómo la conciencia humana madura a través de la irrupción emocional sin que haya siempre en ello atrapamiento,
miedo y evitación..
Se trata de sostener la vulnerabilidad, la añoranza, sostener lo dependientes que podemos ser en nuestros vínculos, lo avasallante que puede ser el mundo instintivo, y aun así, recordar que esa es la fuente de la cual emergimos, fue lo primero que hubo de ser atendido en nuestro proceso humano, y es lo mismo que puede conducirnos, bien al refinamiento emocional si le atendemos, bien a
la confusión constante si damos por sentado que lo sensible puede ser controlado por la fuerza o la razón, o simplemente puede ser omitido de nuestra vida.
La cuarta tarea de Hércules
El siguiente mito narra la cuarta tarea que tuvo que realizar Hércules en sus
trabajos álmicos, dicha tarea corresponde al signo de Cáncer.
Hércules debía capturar una cierva sagrada, por la cual Artemisa, diosa de la luna, y Apolo, dios del sol, estaban peleando. Mientras Hércules se dio a la persecución de la cierva, se escuchaban al mismo tiempo los reclamos de Artemisa defendiendo que la cierva era suya porque ella siempre la había
alimentado y acogido, y los reclamos de Apolo argumentando que el animal sagrado le pertenecía porque él la había adiestrado y llenado de gracia. En
tanto esto sucedía, Hércules no lograba capturar a la cierva porque ella era escurridiza y sutil; a veces se reflejaba en un lago, luego tras un árbol, después era como una sombra, pero siempre se escabullía..
Después de mucho intentar, y ya exhausto, Hércules escuchó la voz de la divinidad que le dijo: “la cierva no es de la luna ni del sol, ni es tuya, aunque luches por capturarla; la cierva pertenece al lugar sagrado a donde han de
volver todos” … en ese momento, Hércules pudo capturarla, sostenerla en su corazón y llevarla al sagrado lugar. Una vez la puso allí, la misma voz divina volvió a pronunciarse: “la cierva ahora está en el lugar que le corresponde, pero eventualmente volverá a escabullirse porque la tarea de sostenerla en tu corazón y conducirla, mientras los instintos y la mente la reclaman, es una tarea que habrás de hacer frecuentemente”.
Hércules encarna la capacidad de lucha; la cierva encarna lo sutil y puro del mundo emocional; Artemisa y Apolo, encarnan impulso y razón respectivamente; la divinidad es la voz de la intuición, del justo y sagrado equilibrio a la hora de relacionarnos con esta condición humana; y al final, la tarea debe ser realizada una y otra vez, un poco con fuerza, un poco valentía, con reflexión y contemplación.
Para terminar, te dejo esta pregunta de reflexión
¿Te estás identificando como alguien excesivamente fuerte y racional, o excesivamente sensible y vulnerable para huir de alguna responsabilidad o toma de acción en tu vida?.
